
Crédito del fotógrafo: © fe31lopz
“No podemos tener una revolución sin canciones”
"No hay revolución sin canciones"
Salvador Allende
Introducción
Cuando el recién elegido presidente de Chile, Salvador Allende, subió al podio en noviembre de 1970 para felicitar al pueblo jubiloso, se podía ver una pancarta sobre su cabeza que decía: «No puede haber revolución sin canciones». Unos años más tarde, la dictadura militar de Pinochet, en un esfuerzo por censurar el movimiento de la «Nueva Canción», prohibió el uso de muchos instrumentos musicales andinos...
Del folclore a la resistencia, historias, una historia...
La Nueva Canción tiene sus raíces en los movimientos de protesta de la década de 1970 en Sudamérica. Es una forma musical del género de la canción de protesta, inspirada en la reapropiación del folclore indígena, así como en la recopilación de canciones tradicionales, con textos poéticos, sociales y de protesta.
Durante la década de 1970, se instauraron múltiples dictaduras en Sudamérica, en un contexto de Guerra Fría y la creación de un laboratorio económico ultraliberal inspirado en las teorías de Milton Friedman y bajo el impulso de los Chicago Boys (un grupo de economistas radicales de la Universidad de Chicago). Así, en Chile, Argentina, Bolivia, Paraguay, Uruguay, Brasil y Perú, se sucedieron golpes de Estado, que dejaron en pie durante muchos años (hasta la década de 1990 en algunos casos) sangrientas dictaduras militares. En la mayoría de estos países, los servicios públicos fueron privatizados o simplemente destruidos, clausurados (salud, educación, universidades, pensiones). El Estado de derecho desapareció. Se prohibieron los sindicatos y se privatizó la riqueza nacional en beneficio de grandes multinacionales y una pequeña oligarquía de extrema derecha. Los ciudadanos, privados de todo y a merced de una represión feroz (desapariciones, torturas, ejecuciones masivas, encarcelamientos arbitrarios, etc.), resistieron sin embargo durante estos años oscuros reconstruyendo una sociedad paralela de solidaridad y de resistencia en pequeñas estructuras asociativas y grandes movimientos de protesta (huelgas, resistencia pasiva, movimiento guerrillero).
En este contexto excepcional, donde los derechos humanos eran negados sistemáticamente, ciertos artistas sudamericanos ocuparon un lugar especial en la resistencia de la sociedad civil ante la barbarie de los dictadores. Muchos de ellos experimentaron prisión y tortura, exilio y, en ocasiones, la muerte. Así, los poetas, músicos y cantantes que conformaron la Nueva Canción pagaron un alto precio en la marcha hacia la libertad de todas estas naciones. Sin embargo, llevaron las esperanzas de libertad y democracia de los pueblos sudamericanos y dieron a conocer al mundo entero, a través de su arte, la lucha de los pueblos oprimidos, generando una movilización internacional que, en última instancia, influiría en el proceso de retorno a la democracia.
Los principales autores de la “Nueva Canción”
en el directorio de Vidala
Víctor Jara (Chile)
Nació en 1932 en San Ignacio. Una de las figuras principales de la Nueva Canción Chilena. Autor y compositor de numerosas canciones de protesta, colaborador del grupo Quilapayún, profesor, director de teatro, embajador cultural del presidente chileno Salvador Allende, apoyó el movimiento de Unidad Popular. Fue asesinado por la junta de Pinochet el 13 de septiembre de 1973 en el Estadio de Chile. A él le debemos el "Manifiesto", una verdadera profesión de fe de la Nueva Canción.
Violeta Parra (Chile)
Nacida en 1917. Artista multidisciplinaria, cantautora y pionera de la Nueva Canción Chilena. Comenzó a recopilar canciones populares de su país en la década de 1950, catalogándolas y grabándolas, salvando así cerca de 2.000 canciones que ahora forman parte del patrimonio nacional. Escribió numerosas canciones, tanto poéticas como de protesta, incluyendo "Gracias a la Vida", que recorrió el mundo. Se suicidó el 5 de febrero de 1967.
Mercedes Sosa (Argentina)
Nacida en 1935. Artista multidisciplinaria (cine, música), conocida como "La Negra", participó en la Nueva Canción. Intérprete de Violeta Parra, Víctor Jara y también de los poemas de Félix Luna, gozó de un inmenso éxito internacional. Encarcelada en 1979, se exilió en París y luego en Madrid. Fue nombrada Embajadora de Buena Voluntad de la UNESCO para América del Sur y el Caribe. Falleció en 2009 en Buenos Aires.
Atahualpa Yupanqui (Argentina)
Nacido en 1908. Poeta, compositor y virtuoso guitarrista. Desde joven visitó su país y luego Bolivia, descubriendo la belleza de los amplios espacios abiertos y las pésimas condiciones en las que vivían mineros, obreros y campesinos. Se convirtió en el portavoz del pueblo a través de sus canciones. Obligado al exilio, tras numerosos encarcelamientos, se dio a conocer en Francia al abrir conciertos de Edith Piaf. Escribió más de 1500 canciones inspiradas en la música folclórica de su país, entre ellas «Duerme Negrito» y «Basta Ya».
Daniel Viglietti (Uruguay)
Nació en Montevideo en 1939. Autor y compositor, participó en la revista de resistencia Marcha y creó el Núcleo de Educación Musical. Fue arrestado en 1972, tras una intensa campaña internacional a favor de su liberación, liderada por Jean Paul Sartre y François Mitterrand, entre otros. Se exilió en Argentina y luego en Francia, donde residió durante 11 años. Continuó su trabajo realizando giras por todo el mundo para denunciar con sus canciones la dictadura uruguaya y otras dictaduras sudamericanas. Regresó a Uruguay en 1984, donde fue recibido como un héroe. Estas canciones son interpretadas en numerosos países por Víctor Jara, Manuel Serrat, Mercedes Sosa y Chavela Vargas.








